POEMA NÚMERO 10
Cae una estrella encima del mar,
Una palabra se vuelve sonrisa,
Hay un camino por andar,
despacio pero deprisa,
El Uno hace un quiebro
El Otro mueve ficha
No caer en el amargo
ni tampoco en la desdicha.
Cuándo fue la última vez que
Al tiempo fuiste y viniste.
Cuantas cosas por hacer
Sin darte cuenta de lo que hiciste
Hay una brecha en el espacio,
Hay un suspiro en el momento
Lo que acaba en -ia se queda corto
Filosofía, psicología, poesía, hasta el día a día
Porque el camino por vivir
ni sangra, ni llora ni vacía
No se puede pecar por lo que no has hecho
Pero tampoco ganar o perder por romperte el pecho
Suena una música al fondo de la habitación
Es un perfume dulcemente rabioso
Una emoción cruzada que penetra el alma
Soñé con un color real, pero como nadie lo ha visto
me dicen que no existe.
Quisiera compartir ese matiz, aunque sé que si no lo ves
acabará palideciendo hasta volverse transparente.
¿De qué sirve el amor propio
si no hay propiedad que compartir?
¿De qué sirve compartir, si uno no sabe besarse a sí mismo?
Cuéntate algo al oído,
Susúrrate fórmulas de la química de tu postre favorito.
Sigo oyendo esa canción,
Aunque todavía no sepa descifrar la letra,
Hay algo en esa melodía
que me hace caminar hacia delante,
cada paso, cada calle, cada día.
Cae una estrella encima del mar,
Una palabra se vuelve sonrisa,
Hay un camino por andar,
despacio pero deprisa,
El Uno hace un quiebro
El Otro mueve ficha
No caer en el amargo
ni tampoco en la desdicha.
Cuándo fue la última vez que
Al tiempo fuiste y viniste.
Cuantas cosas por hacer
Sin darte cuenta de lo que hiciste
Hay una brecha en el espacio,
Hay un suspiro en el momento
Lo que acaba en -ia se queda corto
Filosofía, psicología, poesía, hasta el día a día
Porque el camino por vivir
ni sangra, ni llora ni vacía
No se puede pecar por lo que no has hecho
Pero tampoco ganar o perder por romperte el pecho
Suena una música al fondo de la habitación
Es un perfume dulcemente rabioso
Una emoción cruzada que penetra el alma
Soñé con un color real, pero como nadie lo ha visto
me dicen que no existe.
Quisiera compartir ese matiz, aunque sé que si no lo ves
acabará palideciendo hasta volverse transparente.
¿De qué sirve el amor propio
si no hay propiedad que compartir?
¿De qué sirve compartir, si uno no sabe besarse a sí mismo?
Cuéntate algo al oído,
Susúrrate fórmulas de la química de tu postre favorito.
Sigo oyendo esa canción,
Aunque todavía no sepa descifrar la letra,
Hay algo en esa melodía
que me hace caminar hacia delante,
cada paso, cada calle, cada día.