CABARET
Soy un humilde trabajador con una vida gris, monotona.
Mi única ilusión es gastarme las cuatro perras que gano en ir los viernes al cabaret.
Al cabaret donde actúas tu, y soñar un amor secreto, prohibido,
mientras te veo volar por el escenario con tus abanicos.
No tengo muchas luces pero aprendí a escribir hace poco
y lo hice para colar en tu camerino un anónimo que dice así:
Un dia robaré tus abanicos
y te daré un sombrero verde,
y te daré un sombrero negro,
uno te lo pondré en un pecho, el otro en el trasero,
uno, para decir te quiero,
el otro, que te deseo,
pero como no hay sombrero sin cabeza,
ni cabeza sin cerebro,
pensaré en lo que pienso,
que no es otra
que en tus sombreros
Soy un humilde trabajador con una vida gris, monotona.
Mi única ilusión es gastarme las cuatro perras que gano en ir los viernes al cabaret.
Al cabaret donde actúas tu, y soñar un amor secreto, prohibido,
mientras te veo volar por el escenario con tus abanicos.
No tengo muchas luces pero aprendí a escribir hace poco
y lo hice para colar en tu camerino un anónimo que dice así:
Un dia robaré tus abanicos
y te daré un sombrero verde,
y te daré un sombrero negro,
uno te lo pondré en un pecho, el otro en el trasero,
uno, para decir te quiero,
el otro, que te deseo,
pero como no hay sombrero sin cabeza,
ni cabeza sin cerebro,
pensaré en lo que pienso,
que no es otra
que en tus sombreros